Maraca

– Está rico el té, ¿Lo hiciste tú?
– Sí, le pongo un poquito de jengibre y miel…queda rico.
– Estay rara, ya cuéntamelo todo que te conozco. Anday con toda la weá
– Si weona, estoy hasta la mierda de chata con todo.
– Pero ¿Qué pasó? No me digay que el Luis te cachó.
– Si weon, me cachó. En realidad quedó cachúo con una weá tan tonta y se la solté al tiro, no esperé ni que me preguntara. Es que estoy muy chata, si ya no lo soporto, le tengo mucha rabia, muchas weas guardás.
– Pero ¿En qué te cachó?, puta weona te dije que la hicieray piola, que no te mandaray una cagá ¿Qué te dijo?
– No, si me cachó porque puse el teléfono en silencio y como la muy aweoná, nunca lo hice, sospechó al tiro. Me preguntó que por qué tenía el teléfono en silencio y le dije ¿Querís saber? Porque tengo un mino. Pero no te preocupís, le dije, que no pienso seguir con él. La weá ya fue.
– ¡Me estay weiando! Pero ¿Cómo hiciste esa weá?
– Pero si te dije, tenía la weá atravesá, estoy chata, ¡Estoy chata! ¿Cómo no me vay a entender?
– Si, weona, obvio que te entiendo, conozco todos los cagazos de tu marido, me los sé de memoria, fui la primera weona en decirte que el loco era más falso que Judas y que no te casaray, pero voh no me quisiste hacer caso.
– Si sé oh, no me insistay más con esa historia ¿Pa qué?
– Puta, disculpa, pero es que me da rabia. Siempre ando con la preocupación que en cualquier momento el weón te aforre, te salga con otro pastel, ande con otra mina, cualquier weá. Estoy cansada de decirte que mejor te separí del Luis y ahí vemos como le hacemos.
– Weona no puedo. Tenemos tres cabros chicos, el más chico tiene dos años, weón ¿Cómo querís que lo haga?
– Pero si tu trabajay, no te va mal, de a poco, junta algo, no sé, habla con tu mamá…
– ¡Tay más weona! Mi vieja falta poco pa que le prenda velitas al conchesumadre. Ay que el Luisito es tan buen papá, que Luisito en tan bueno contigo, ay que el Luisito no sé cómo te aguanta el carácter. Supiera la iñora.
– Bueno pero, ¿Qué querís poh? Si tu mamá conoció a tu puro papá y de ahí para de contar y el viejo trapeaba el suelo con ella. Obvio que el Luis es un santo.
– Por eso poh, no puedo contar con ella, me sepulta viva si le hablo de separación. Ya la veo, ¡Piensa en los niños! Weón, como si no pasara pensando en ellos, que si me separo les rompo la familia, que si sigo les cago la imagen de familia. Como sea la cago igual. Y si me separo ¿Cómo nos vamos a mantener? Tu cachay que el Luis tiene dos amigos abogados, ¿Tu creís que me va a dar pensión pa los niños? ¡Ni cagando!, se la saca en tres tiempos y ¿Qué voy a hacer yo? El paga la nana para que los cuide mientras yo trabajo. Gana el doble que yo, y eso que me fue mucho mejor en los estudios que a él. Pero claro, como él no ha tenido que parar de trabajar para criar, ha podido hacer carrera en la empresa, y yo paré 6 años cuando nacieron los gemelos y ahora, dos con el Joaco ¿cachay la weá? Mas encima mi jefe, que es otro conchesumadre, que se jura mino y es más desagradable que la mierda, siempre anda con la weá de hacerse el lindo y me dice que me quiere promover y me pone caritas, y yo… ¡conchesumadre! Que ganas de matarlo con mis propias manos a ese explotador culiao. Trata como las weas a las señoras del aseo, weón, si es insoportable. Lo miro con mi mejor cara de póker y obvio, el culiao no me asciende, porque no le doy la pasá.
– No me habíay contado esa, te la teníay bien guardaita.
– Qué me voy a querer amargar la cagá de día que tengo, después de la pega, ver los niños, dejar cocinao pal otro día, las rabias con el Luis y más encima ¿Voy a querer acordarme de ese cerdo asqueroso? No weí poh.
– Puta los weones pasaos a caca. Ya, pero cuéntame de una vez que weá te dijo el Luis.
– Pffff… ¡Qué no me dijo! Lo encuentro tan cara e raja. Tres weonas le he tenido que aguantar estos diez años. ¡Tres! Y claro, el weón, tan cara e raja que decía que yo era ataosa, cuática, que le hacía show… Voh cachay como estaba de enamorá cuando nos casamos, primera vez que me meto con alguien más. Antes de él había tenido un pololo. Weón ¡Un pololo! ¿Y me tuve que bancar el desfile? Pero yo era la cuática ¿Sabís que wea me dijo?
– ¿Qué poh?
– Maraca.
– Pero si los hombres siempre hacen esa wea…
– Maraca…
– ¿Y qué esparabay?
– Me dijo maraca…
– Igual la wea cara dura.
– ¡Si weón! ¡Cómo chucha tiene el descaro de decirme esa wea a mí! ¡Pero si el weón ni siquiera reconoce el cabro chico que tiene con la otra weona! ¿Y me dice maraca?
– Y ¿Qué le dijiste poh?
– Na… qué le iba a decir, me quedé callá poh. Fui a bañar a los niños, dejarlos acostados, preparar las mochilas… y cuando por fin terminó todo el weveo, me fui al balcón, me fumé un cigarro y me la lloré toa… maricón culiao. Ni siquiera me gusta el Marco, pero puta que me alegra habérmelo comío.

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1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. Lowis
    Nov 18, 2017 @ 23:14:51

    Muy real, demasiado real…

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