Toda vida importa

Cuando los que un día fueron esclavizados
alzaron la voz para decir que sus vidas también importaban,
que no era humano morir bajo permanente sospecha
entre palos y balas de sus esclavizadores de antaño,
no faltó la voz tan juiciosa y equilibrada, tan pacífica y santa,
que sin pensarlo dos veces ya tenía a flor de labios
la sentencia que borraba todo rastro de injusticia.

Toda vida importa.

Cuando las mujeres quemaron sus sostenes
y salieron a gritar a las calles,
para que ya los hombres dejaran de sacarle los ojos,
meterles las manos y los miembros por todo el cuerpo,
y culparlas por ello, y culparlas por todo,
y burlarse de ellas, y burlarles la vida.
porque ni  una menos.
No faltó el hombre justo y la mujer adecuada,
que tuvieran en la voz conciliadora y sensata,
como salto de resortera, nadie menos.

Toda vida importa.

Cuando dicen que toda, se cierra la escena de la vida
tras el telón de las palabras vaciadas y  prostituidas
y ya nadie ve, y ya a nadie le importa,
y podemos seguir con nuestras pequeñas vidas
asomados al titular matutino, como peatones a la vitrina
de las vidas que no importan, una vez más.
Y todo vuelve a estar en orden
porque podemos decirnos y repetirnos

Toda vida importa

.

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