Mapas de piel

¿Por qué lloraste hoy?
¿Cómo lo sabe?
Me lo contó un pajarito.
¿Por qué los pajaritos le hablan a mi mamá?
¿Por qué le cuentan cosas que por tristes no quiero contar?
¿Por qué la tía del jardín olvidó lavar mi cara de resbalines polvorientos?

¿Mamá, por qué el papá se fue al cielo?

Piojenta, piojenta, piojenta,
Nadia cochineli, leoncia,
¿Acaso eres niño o niña con tus pelos cortos y parados y ese jumper?
Lávate con zapolio, saca el dedo del enchufe,
abuénate con la peineta y el lindano.
Acá tienes una comunicación para la casa.

Busco duraznos maduros y olorosos, como un puño de adulto cerrado.
A veces, los encontrábamos al final de la feria, picados y tirados como basura.
No importa, se le saca lo podrido y con lo bueno, se reemplaza un almuerzo.
A veces, una larga tarde de sol jugando en la calle, se coronó con un durazno,
entero y enorme, sellado bajo su piel de terciopelo colorado.
Sentados sobre la vereda, el jugo viajó hasta el codo,
y nos regaló el mapa mundi de la tierra y la dulsura,
dibujado en el brazo.

Un pedazo de vidrio entre la hawaiana y los dedos del pié.
No hay diferencia entre la sangre
y el barro que forman la tierra y la transpiración.
Seguimos jugando hasta que la pelotita se estrella sobre un mapa rojo en la acera.

¿Por qué robaste de las mochilas de tus compañeras?
Es que tenía hambre.
Tres cahetadas bien dadas y tres líneas rosadas en el mapa de la vergüenza.
En esta casa somos pobres, no ladrones.

Busco duraznos maduros y olorosos, como un puño de adulto cerrado,
Ahora solo venden duraznos verdes y pequeños
y las colaciones son billetes de luca y chocapic con yogurt,
Los piojos viajaron a otros continentes, hasta otras dictaduras.
A lugares con otros detenidos desparecidos, con otros torturados, con otros muertos.
La ducha caliente a borrado casi todos los mapas,
ahora los pajaritos no tienen grandes novedades que contar a las madres.

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6 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Ilka Oliva Corado
    Sep 01, 2015 @ 22:52:53

    Me identifiqué tanto con este escrito, me sacó la risa y afloró mi nostalgia…

    Responder

  2. Mari Rodríguez
    Sep 01, 2015 @ 23:15:46

    Los muertos, los desaparecidos… viajando a otros lugares. Siempre yendo y nunca marchando. Ahora vienen huyendo a Europa, y Europa pone vallas y muros. Siempre los mismos de un lado y siempre los mismos del otro lado.

    Responder

  3. Benjamín Bahamonde
    Sep 03, 2015 @ 14:15:27

    Cote, hasta hoy en la mañana, pensaba que los niños teñidos por dictadura éramos solo nosotros, los que teníamos que robar de las mochilas para comer y los que llorábamos escondidos para no alarmar más a nuestros desesperados padres.
    Eso hasta hoy en la mañana.
    Hoy el Darío –de cinco años– me despertó mostrándome una noticia de la tele…
    “¿papá sabes?, ¡ese niño de tres años tirado en la playa estaba muerto!, tenía una polera amarilla papá…”
    El niño de la tele es un inmigrante en una playa europea…
    Creo que mi hijo sintió el mismo miedo que sentí yo a los 4 años cuando vi gente muerta frente a mi casa.

    Responder

    • coteavello
      Sep 03, 2015 @ 17:55:45

      Que fuerte Benja, lo sé, también lo veo así. Por eso el poema finaliza así, porque las miserias están en otras latitudes, pero siguen estando. Con otros rostros, con otros muertos, con otras lágrimas…

      Responder

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