Disco C3

Se miró en el espejo todo manchado y notó que se le había corrido un poco el delineador de ojos. Metió la mano al bolsillo de la chaqueta y buscó con los dedos por el agujero donde siempre se le van las monedas, hasta encontrar el delineador líquido y el brillo labial. Con algo de temblor remarcó la línea para que se vieran ambos ojos iguales y aprovechó de untar sus labios hasta que quedaron bien brillantes. Sí, estaba linda…una arregladita en las pechugas y listo. En eso se abre la puerta de uno de los baños y sale su amiga riendo, rompiendo el encanto de ese momento casi solitario en que se hallaba, donde, ajena al ruido general que hacían todas hablando de copete, baile y minos; ella pensaba en la carita linda de Juan Pablo.
-Oye weona que le poní color, parece que te gustó el cuico. Ya oh, si sabí que soy terrible rica…vamos.
Un tanto ausente, se dio vuelta para mirar una vez más al espejo, como si buscara algún defecto, algún detalle que pudiera desencajar. No, el pantalón se le ajustaba perfectamente dejando ver con claridad toda la curvatura de sus voluminosas nalgas, contrastando con la estrechez de las caderas y la sinuosidad de una pequeña cintura.
-Ya poh Katty, si sabí que tení la media raja…¿Querí que el weón se aburra y se busque otra loca? No va a faltar la pelá que lo saque a bailar al toque. Oye, el medio mino y el amigo está harto rico, andan como perdío parecen.
-Na, es que yo nunca había conocido un loco así, ¿Cachaste que es como que caballero y nos pagó too?- Luego, ya sintiéndose expuesta y alejándose del ritual de belleza, intentó retomar algo de control, distrayendo del foco de la conversación -Na que ver con el Brian poh, con la mea perso, si cacha que el otro día fue pa la casa y dio el medio jugo porque supo que yo había ido pa la plaza a fumar con los cabros, entero perkin.
-¿Y qué tanta wea? ¿Pa qué te poní el parche ante la hería? Si se cacha que lo tení prendío, no te hagai la weona ahora poh. Y vamos luego porque tu vieja anda más cuática que la chucha, le dio entero color cuando cachó que yo te iba a buscar pa la disco y no podimos llegar tarde hoy día. Más ataosa…
-Oye, no seai así con mi amá oh… si anda así porque puro atao con el weón curao ese, y zarpao con las manos ma encima el barza, tampoco quiero dejarla tanto sola y ahora que a mi amá le aumentaron turno y la wea es más lejos que la chucha, anda pa la cagá ¿Cómo no va andar con la pera? La otra vez la vieja onde trabaja le dijo que había robao algo y voh cachai como es mi amá poh, terrible pava, no dijo na y le descontaron una wea injusta poh.
-Ah… pero tu vieja está así porque se la busca no más poh, si hace tiempo debería haber echao al weón, cuando andaba alargándote las manos a voh. Tu mamá tendría que haberse puesto en la mala al toque y sacarlo cagando, llamar los pacos por último, la dura.
-Ya, que fácil y ¿Cómo se las arregla con los dos cabros chicos, ma encima conmigo?
-Si sé oh… Ya, pero no hablemos weas ahora, pasémoslo bien, pa eso vinimos poh. Si se supone que este día era pa sacarse toa las malas volá.
Se miraron unos segundos y con la misma complicidad que tenían cuando, justo antes de hacer la cimarra o esconder un pito en el liceo, sentían la necesidad de la confirmación en la otra, e hicieron esa mueca de la sonrisa hacia el lado, con la que tantas veces las terminaba atrapando la paradocente.
-Ya gueno, vamos. Pero, wacha…- La detuvo del brazo en seco y Camila al voltear vio por primera vez a su amiga vacilar, como si hubiese olvidado por completo que siempre fue la más linda del curso y que tenía a la mitad de la pobla detrás de ella. Dejó que se alargara un poco ese extraño momento, un poco por incredulidad y otro, por disfrutar -algo inconscientemente- de verle, aunque solo fuese unos segundos, insegura. -¿Qué tení?
-Na oh…no importa- Mientras baja la vista y se echa el largo pelo negro a un costado, como suele hacerlo cuando quiere que le vean el lunar que tiene casi en el pecho derecho y se sube un poco más el pantalón, procurando dejar a la vista, algo de su piel canela bajo la polera corta.
-Dime poh- Le insiste con más curiosidad que antes, frenándole el paso para que no salga del baño hasta de que le responda.
Katty la toma con rapidez y lleva de vuelta hacia un rincón del baño, donde no había nadie. Se acerca a ella, casi al oído y bajando el volumen de voz, tal vez cuidando un poco más las palabras que elegía, -Cami, bien sinceramente, ¿Tu creí que yo le puedo gustar a un cabro así, tan lindo? ¿Te fijaste? ¿Le viste los ojitos que tiene? celestitos…es como tierno, como que de buena familia, de buen corazón ¿Cachay?
Camila, esta vez con toda honestidad, pensó que con lo preciosa que era su amiga y lo mucho que en el fondo se parecía a la mamá -en lo pava- merecía encontrar un buen amor. Un cabro que aunque sea la invitara una vez al cine en vez de querer pasar encerrado en la pieza de ella.
-No seai tonta Katty, obvio que le gustaste- Le sonrió con el mismo brillo que asomaba a sus ojos cada vez que algo la conmovía y le hacía creer que podía mejorar con cualquier gesto gracioso el mal momento de alguien que le era importante. Y no se equivocaba, su amiga recobró esa seguridad que siempre la caracterizó. Resuelta y bien erguida, tomó la iniciativa y salió sonriente, caminando con el tranco largo, sintiéndose como una modelo de pasarela o una chica yingo.
Entre el ruido generalizado, la música estridente y los bajos vibrándoles en el vientre, mientras iban chocando entre la gente para llegar de nuevo a la barra, no alcanzaron a oír la conversación de sus acompañantes.
-Bueno perrito, ¿No se supone que acá era buena idea? Harto flayte tu picada poh Jey Pi.
-¿Alguna duda zorrón? Te dije, acá fijo que nos tiramos unas chanas. Y ahora piola, que ya vienen de vuelta. Tu estay claro, sigue bailando con la simpática poh won.
-oye, pero son harto pendejitas.
-Bien conocido el dicho poh perro, si hay pelito, no hay delito- Mientras levanta una ceja y arroja una mirada sarcástica.
-Me debí una weón.
Juan Pablo levantó su botella de Heineken y dejando asomar su perfecta dentadura en una ancha sonrisa, la agitó sobre su cabeza para indicarle a las chicas que aún estaban ahí esperándolas.
-¿Cachay que es lindo, Cami?
-Ya oh, déjate de contar plata delante de los pobres.

chojesus

Poesias y pensamientos

El Quinto Patio

Mi espacio personal, la dimensión de mi pensamiento crítico. Nada del otro mundo...

la llaga

POESIA EXPUESTA

Ciencias Libertarias

Cada descubrimiento, cada progreso, cada aumento de la riqueza de la humanidad, tiene su origen en el conjunto del trabajo manual y cerebral, pasado y presente. Entonces, ¿qué derecho asiste a nadie para apropiarse la menor partícula de ese inmenso todo y decir: «Esto es mío y no vuestro»? Piotr Kropotkin

El Quinto Patio

Un vistazo a la realidad, en pocas palabras...