Nuestra oscuridad

No encenderás las luces hoy,
porque el secreto
se quemaría en tus pupilas
y quiero que hiervas como un caldero
que juega a sumergirse en un fuego
que jamás romperá su dureza.

Toda mi superficie cayendo
al precipicio de los recuerdos
será diluida bajo la gota de tus dedos,
para que lean a la niña excitada
que aún respira agitadamente
imaginándolo todo.

Yo permaneceré quieta y muda.

Traicionada la mujer de pasos firmes
le volveré la espalda para acurrucarme
infantil, contra la amenaza de tu cuerpo.
Aguardando por revivir el abuso.
El relato para ocultar del mundo
que solo froté demasiado la lámpara.

Con los ojos bien cerrados,
espectante el oscuro pasadizo,
me fingiré flotando en calma, sumergida,
mientras mis venas estallan.
Mientras agonizo y la impaciencia,
devora los segundos, la espesura en la boca.

Alguien invadiéndome la cama.

Ya degollé la cabeza de mis amantes
y los orgasmos los dejé encerrados,
en otro cuarto de paredes impenetrables.
Ellos no podrán estropear la desesperación
por descubrir cómo se siente
el grosor de un dedo de hombre.

Que nada ahuyente a los fantasmas
a los espectros que descubrí una noche
encarnados en mi mano
hurgueteando en la humedad.
El estupor embriagante de estar esperando
por ser desgarrada.

Mi complicidad te la arrojo de sebo.

Te quiero incestuoso, con la duda viva,
pálido de temor por lo inconfesable.
Tu temblor acusando un titubeo,
cuando toques por primera vez
el pezón recién florecido, que sigue tras años,
escondido bajo esta piel que tanto tocaste.

Que me abuse la adultez que te yergue
mientras mi cuerpo se vuelve cada vez
más frágil y pequeño, desvirgable.
Si me tapas con fuerza la boca,
nuestro secreto será guardado
hasta que ardamos en el infierno.

Busqué tus ojos

Busqué tu foto, alguna fotografía tuya,
cualquiera para mirar tus ojos.
Encontré ese de Patton.
Estuvo hasta hace tan poco
entre las locuras de mis murallas.

No sirvió tenerlo, no sirvió arrugarlo en un basurero.

Acaso sabré buscar bien o no quise.
¿Qué destellos de tus ojos iba a encontrar?
Solo una vez lo vi todo, viendo todo el vacío,
la vez que vimos tus ojos y los míos.
Esos segundos para siempre.

No sirvió hacer como si nada esa tarde de la mesa azul.

Quería ver tus ojos con todas las palabras
escurriendo tras una represa fracturada
y un frio cristalizó mis dedos.
No iba a soportar verte
y encontrar nada más que unos ojos.

chojesus

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