Carpetas

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Prendas invernales

Deslindes

Se me ha quedado semi muerta
y pendiendo de un colgajo inerme
la relación tortuosa con la culpa,
parece que el intento de redención
lo he arrojado al viento que cruza
entre los vendavales del amor y el desamor.

Me he vuelto un poco indiferente,
pero no es más que una mueca tosca,
incapaz de consentir lo superfluo a veces,
que se arroja altiva y traviesa
al jueguito de las escondidas
donde aíslo mi sentir de la sin razón.

He concebido proezas estoicas
para atesorar en un cofre modesto
donde la distancia entre lo dicho y lo hecho
no guardan ninguna coincidencia
con los pasos que corren presurosos
por los engranes de mi reloj.

Me he propuesto celebrar una fiesta
donde sean mis propios sentidos,
la noche con todo su escenario
y algún errante desconocido,
en la ruta más sola e incierta,
mis invitados de honor.

Se me ha quedado una luz encendida
y no recuerdo si hubo un motivo,
ni he comprendido aún si es un derroche
o un completo absurdo sin sentido,
quedarme inerte esperando llegar el día,
como si una letanía fuera a quitar el dolor.

Me he desprendido de algunos rituales
que perpetuaban mi ser compungido.
No tienen como hacerme falta ahora,
que sentencié a las mentiras más simples
a ocupar muy en lo alto como corresponde,
en el sillón de los acusados, su sitio mejor.

Debe ser que al fin he sucumbido
con melancólica consigna a mi marcha,
y ya no reclamo a la vida un destino,
ni una respuesta que justifique,
así arda o se desplome el mundo,
para cada paso que prosigo.

Tan tuya

Le has contado a la noche que me has perdido
y derramaste lágrimas ahogadas en vino,
que me tuviste, que me perdiste,
que de entre tus dedos como la arena me he ido.

Y yo que ignoro de esos afanes
en mis andares de poco arraigo y aferro mezquino,
te pienso con una ancha sonrisa
recordando esos momentos tan tuyos y míos.

Que me has perdido, porque me tuviste,
y como una madre a su hijo me has tenido.
Yo fui tan tuya como puede ser el tiempo del olvido,
tanto como del preso es su celda y su celador.

Y mientras para mí, tu mano en mi mano
era el mapa de un misterio que cuajaba perfecto,
para ti era la esposa que se clava en la presa
para anclarla a la tierra, de alas tullidas.

La posesión del querer, del otro, de mí,
fue la estaca en un punto ciego e inerte,
donde perecieron los sueños y añoranzas nacientes,
como en un charco de lodo y sin aire.

Mientras cada gesto, fuera nuevo o antiguo
no se hubiese gastado en la usanza,
cada amanecer podía cosechar simplezas
que se recogen una a una con el paso de las horas.

Pero cuando oliste en la mesa servida
aquel hedor de la obligación y la servidumbre,
confundiste obsequios con deberes constantes
y de la fiesta y el éxtasis, hiciste costumbres mecánicas.

No hay una queja de mi parte
por más que insistas en reclamar mi regreso
y es que yo estuve ahí porque quise
y por cuanto, cada segundo me pareció honesto.

Yo no puedo responder a las promesas que no hice
y tampoco negociar con los supuestos,
cuando mi vuelo se posó en tu mundo yo era libre
y es que, no rima con libertad lo cierto.

Yo solo te vi pasar

Te vi pasar
Cargando cosas en las manos
Y un algo que no adivino
Pesando en la espalda.
Llevabas una mirada tan perdida,
Y unos pasos tan dormidos,
Que no pude dejar de seguir tu andar.
Te vi pasar como arrastrado
Por unos hilos invisibles
Que jalaban de tu humanidad,
Y un sinfín de remolinos
En tus sueños extraviados,
Se dejaban asomar.

Te vi pasar y no se tu nombre
Nunca te había visto antes
Si es que de ti trata este verso,
Más te he visto tantas veces
Que casi oso saludarte:
Hola! Te diría
Y con la mejor sonrisa
Saldría a abrazarte.
¿Cómo te ha tratado la vida?
Largaría con simpleza
Y tomaría tu mano
Para caminar contigo un instante.

Tus pasos se asemejan a los míos
Cuando los arrastro en silencio
Y a los de algún amigo
Que no veo hace tanto tiempo.
Se parecen a los del padre
Que no conocí y ya no quiero
Y a los de la mujer
Que parió muchos hijos.
Son como lastimeros vestigios
Que huelen a fracaso.

Te vi pasar,
Y eras como todos.
Cargando cosas en las manos
Y un algo que no adivino
Pesando en la espalda.
Cientos de miradas tan perdidas
Cientos de pasos tan dormidos
Que no pude dejar de seguir tu andar,
Yo que soy tu desconocida
Y que no osaría saludarte
Me quedé con una sensación triste
Por no poderte abrazar.
Tal vez tú, con tu mejor sonrisa,
Me habrías preguntado
¿Cómo te ha tratado la vida?
Y yo me habría puesto a llorar.

Gato confundido

Gatito aterciopelado, tu sombra de tigre,
se proyecta tras los faroles de las calles y aceras.
¿No será que el olor a meado en los jardines
te invita a ladrar cuando inhalas su esperma?
olfateando tímido, al borde de los tobillos,
¿arrastras acaso las patas, las pezuñas camufladas?
ya lamiendo laureles, ya elevando una ceja,
ese gesto incurable de mostrar el colmillo.
Ladras gato, de confundida veta,
y para no ronronear, intuyo, sospecho,
en un giro de malabares, gato de circo,
cuan perro lobo de estepa,  tu triste aullido.

 

Presentación del Programa malditos poetas

Desde hace 4 años un grupo de amigos de la comuna de La Reina, específicamente de Villa La Reina, (que proviene de una toma de más de 50 años de antigüedad), se propusieron hacer una radio comunitaria. Con esfuerzos mancomunados de autofinanciamiento, mucho sacrificio, compromiso y cariño, levantan radio Sin Tierra. Primero de a poco, con muy pocos recursos y materiales, inclusive algunos donados; luego van de a poco generando compromiso y lazos importantes con los vecinos del sector; logran incorporar algunos vecinos como socios de la radio y hasta algunos pequeños auspiciadores de barrio. Muchas personas comienzan a sumarse al proyecto, que como en muchas otras comunas, atrae ante la posibilidad de generar espacios de interacción para la comunidad y sus vecinos. Hasta hoy logran mantenerse a flote con pequeños aportes voluntarios, las actividades que hacen los mismos locutores y trabajadores de la radio con la finalidad de reunir fondos que permitan llegar a fin de mes. Hoy han logrado ampliar su frecuencia a 7 comunas en los alrededores de La Reina, cuentan con página de internet para visitarlos, oirlos en vivo y participar haciendo comentarios; junto a un proceso de ampliación y mejora de la parrilla programática.

Entre esos programas que se han agregado está Malditos poetas, que comenzó recién hace un par de meses. Se transmite los días jueves de 18:00 a 19:00 hrs. En cada sesión hay un invitado diferente y alguna temática relacionada a la poesía, acerca de la cual conversamos amenamente con muy buena música de fondo, que cada semana es presentada, con un exponente distinto.

La idea del programa, por un lado, es reinstalar la poesía en espacios cotidianos, relacionandola con diversos contenidos y temáticas, de modo que los vecinos y cada invitado de cualquier latitud que lo oiga, genere un espacio de discusión posible en torno a sus propuestas y reflexiones críticas. Para eso, no es necesario estar de acuerdo con lo expuesto, sino simplemente darse a la experiencia de escuchar, sentir, pensar, analizar, discutir, o simplemente disfrutar la poesía expuesta, tanto por la locutora como por su invitado.

Y por otra parte, recuperar la poesía en términos de la liberación de los espacios cerrados, los reductos y élites intelectuales o artísticas, donde, más que ser un lugar de expresión amplia con fines generosos, se vuelve un lugar de estatus y ostentación ególatra. La poesía debe volver a los colegios, a las plazas, a los jardines, a los dormitorios, a las salitas de estar, a las calles, a los patios, a los valcones. Y al contrario, la poesía no debe ser enclaustrada en libros costosos, en edificios inasequibles, en claves incomprensibles, o en salones lujosos a puertas cerradas donde se repartan premios y se alaban siempre entre los mismos.

Hasta hoy la experiencia para mí ha sido tremendamente gratificante y satisfactoria, aunque me quedo con la sensación de que sería mucho mejor si pudiera alcanzar mayor cobertura, sobre todo frente a la competencia de los medios oficiales de difusión de cultura de masas, que no dejan respiro a la producción de su comercio pobre de contenido. Por lo que hoy decido compartirlo además por este medio para llegar un poco más lejos en esta búsqueda de intercambio de ideas y generación de espacios reflexivos.

Les invito fraternalmente a visitar http://www.sintierra.cl para conocer la radio, escucharla directamente en 104.5 FM para quienes viven en el sector oriente de Santiago y a bajar el linck que iré publicando semanalmente con la última sesión del programa en la sección Malditos poetas.

Un gran abrazo.

María José Avello

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